Nace en Quito en 1941, falleciendo el 10 de diciembre de 2016 de una afección pulmonar.
Es una de las poetas más reconocidas e importantes del Ecuador. Consta en las más trascendentales antologías del país y América Latina. Ha obtenido importantes premios: el Premio Nacional de Poesía Ismael Pérez Pazmiño convocado por el diario El Universo de Guayaquil en los años 1967, 1974, 1984 y 1995; premio único de la séptima edición de «El poeta y su voz» (Manabí 2003); primera bienal de poesía Juegos Florales (Ambato 1995).
Su obra Poética está contenida en los siguientes volúmenes: Pedazo de nada (1961), Los cajones del insomnio (1967), Puertas inútiles (1968), Heredarás el viento (1974), Fiel al humo (1986), Reflejo del sol sobre las piedras (1987), Papeles asustados (1994- 2005), Herrumbre persistente (1995).
Fue Ana María Iza, poeta y periodista ecuatoriana, licenciada en comunicación, ejerció el periodismo sobre todo en radio.
Fue una maestra en el campo de la ironía, la ternura y el humor, aunque se definía como una poeta vivencial de la misma manera a su poesía. Caracterizada por su finura de temperamento, apto para la música como para el verso, expresándose en frases de aparente simplicidad, tersas en su fácil fluencia verbal pero iluminadas desde sus adentros por el fuego de la emoción y el vivo destello de la inteligencia.
Su primer poema escribió a los siete años y a los 17 sus poemas llegaron a ser publicados en el Diario el Universo, mencionó que salían espontáneamente, que fue una captación de la emoción de la imagen de ese paisaje hermoso.
Suspendió los estudios universitarios para ingresar al Conservatorio Nacional de Música, incorporándose luego como soprano en el Coro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
Se han difundido sus trabajos en los cuadernos de “Lírica Hispánica” de Caracas.
Formó parte de la selección de seis poetas ecuatorianos que aparecieron en «Young poetry of the American», edición de la Unión Panamericana, de Washington.
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