Archivo de la categoría: Poesía Uruguaya

A una mujer esdrújula – Juan Carlos Gómez

Eres un tósigo
mujer narcótica.
¡La furia erótica
siento por ti!
Yo soy un lúgubre
joven romántico,
con un Atlántico
dentro de mí.

Piedad al náufrago
mujer esdrújula,
sé tú la brújula
de mi vivir.
Mira esos túmulos
del orden jónico . . .
Serán un tónico
para sufrir.

No me creas frígido
porque esté apático,
soy poco táctico
doncel de amor.
Siento en mi cóncavo
pecho volcánico,
fuego satánico,
devorador.

Soy un idólatra
de tu aire anónimo,
de amor sinónimo,
nuncio de bien:
Dale ¡ay! un ósculo
dueño beatífico
y el mundo horrífico
será un edén.

Si no a un sarcófago
me eclipso rápido,
su pecho lápido
me cubrirá.
O en un patíbulo,
por más patético
mi amor frenético
terminará.

DESTINO – Ida Vitale

TE habrán ofrecido la mano,
condonado la deuda,
servido,
como si fuese posible elegir ya,
parálisis o sueños.
A esta hora los dioses carnívoros
habrán abandonado el bosque;
tramposos, te han abierto paso
para que te bajes hacia el círculo,
para que te equivoques
y digas: para qué
para que viendo, ciegues,
y con todas las músicas a tu alcance
llenes de cera torpe,
triste, tus oídos.

Viceversa – Mario Benedetti

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
                        y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
                   viceversa.

Si muriera esta noche… – Idea Vilariño

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.