Archivo de la categoría: Juan Eduardo Cirlot

Donde tu aparecías de cristal… – Juan Eduardo Cirlot

Donde tu aparecías de cristal,
tu cuerpo de cristal tú aparecías
entre las hierbas blancas donde tú.

En la blancura inmensa de la torre,
del bosque de las rocas, de las nubes,
de los grises, los mares de los mares.

Los bosques de los bosques, el cristal
donde lo negro crece ante el altar,
donde crece el cristal ante el altar

Al que me entrego, Bronwyn, al no ser,
al no ser roca blanca ni mar gris,
ni las nubes, ni el cielo, ni la torre.

En tus muslos de rosas y de arena… – Juan Eduardo Cirlot

En tus muslos de rosas y de arena
la lontananza grave de mi sino,
el desatado mar de mi destino
sabe la claridad y así la ordena.

En tu torso que el sol desencadena
adoro la ascensión a lo divino
y en tus brazos de luz a mi camino
desolada se vuelve mi condena.

Tu cuerpo inaccesible contra el cielo
abre sus cataratas insondables,
sume todo mi ser en la agonía.

Tu cuerpo incandescente como el hielo
expande en lo desnudo innumerables
halos que son lo cerca en lejanía.

Cuando te contemplé ya estaba muerto… – Juan Eduardo Cirlot

Cuando te contemplé ya estaba muerto,
muerto como las hierbas, aunque crecen,
como los mares muertos, que son rocas.

Sólo lo que es eterno está en la vida,
aunque lo blanco eleva su belleza
sobre las formas grises de lo negro.

Y simula existir donde el no ser
extiende sus certezas transitorias:
Bronwyn, tu claridad no eternamente.

Contemplo entre las aguas del pantano… – Juan Eduardo Cirlot

Contemplo entre las aguas del pantano
la celeste blancura de tu cuerpo
desnuda bajo el campo de las nubes
y circundada por el verde bosque.

No muy lejos el mar se descompone
en las arenas grises, en las hierbas.
Manos entre las piedras con relieves
y tus ojos azules en los cielos.

Las alas se aproximan a las olas
perdidas en las páginas del fuego.
Bronwyn, mi corazón, y las estrellas
sobre la tierra negra y cenicienta.

Contemplo entre las aguas de tu cuerpo… – Juan Eduardo Cirlot

Contemplo entre las aguas de tu cuerpo
la celeste blancura del pantano
desnudo bajo el campo con relieves
y circundado por el verde fuego.

No muy lejos el mar y las estrellas
en las arenas grises de las nubes.
Manos entre las piedras con las olas
y tus ojos azules en las hierbas.

Las alas se aproximan. Descomponen,
perdidas en las páginas del bosque,
Bronwyn, mi corazón, y cenicienta
sobre la tierra negra y en los cielos.

Ángeles – Juan Eduardo Cirlot

Ángeles con coronas de yerba
Ángeles como inmensos paisajes.

Ángeles como rayos erguidos.
Ángeles con vestidos de llamas.

Ángeles en el muro del odio.
Ángeles como rosas azules.

Ángeles de los lagos profundos.
Ángeles con los pies encendidos.

Ángeles con cabellos de hielo.
Ángeles con rumor de manzano.

Ángeles en la flor de los días.
Ángeles golpeando las frentes.

Ángeles de cristal y de aire.
Ángeles como manos de plata.

Ángeles con los brazos de humo.
Ángeles, o sonrisas, o ausencias.

Ángeles como lámparas de oro.
Ángeles recogiendo las brisas,

Dulcemente.

Ángeles, llorando en mi ventana.
Ángeles violetas y desnudos.

Ángeles con pálidas heridas
Ángeles ardiendo como flores,

Ángeles surgidos de la sombra.
Ángeles del fondo de las piedras.

Ángeles de vidrio sonrosado.
Ángeles parados en el aire.

Ángeles cayendo hasta mis luchas.
Ángeles con hoces de diamantes.

Ángeles de pie sobre la lluvia.
Ángeles de hierro transparente.

Ángeles severos como águilas.
Ángeles altísimos y mudos.

Ángeles con alas de paloma.
Ángeles de las horas glaciales.

Ángeles o círculos radiantes.
Ángeles cantando entre mis labios,

Dulcemente.

Ángeles abiertos como cisnes.
Ángeles sobre un mar de ceniza.

Ángeles como nubes lejanas.
Ángeles, o miradas, o besos.

Ángeles temblorosos y puros.
Ángeles de jazmines y lirios.

Ángeles con violines de fuego.
Ángeles de rubíes celestes.

Ángeles como un éxtasis rojo.
Ángeles de mi sangre infinita.

Ángeles con espadas de niebla.
Ángeles del final de los tiempos.

Ángeles: conjunciones rugientes.
Ángeles como fuentes de perlas.

Ángeles de la calma absoluta.
Ángeles de la furia amorosa.

Ángeles de color amarillo.
Ángeles abrasando mis párpados,

Dulcemente.