Archivo de la categoría: Adela Zamudio

El cisne – Adela Zamudio

Soy la flor que en su tallo se dobla,
porque sufre guardando en su seno.
De un gusano escondido el veneno,
que devora mi triste existir;
¡de un gusano escondido el veneno,
que devora mi triste existir!
Cuanta pena contiene un recuerdo
olvidando las penas se calma,
si el olvido es el sueño del alma,
pero mi alma no puede dormir…
¡Si el olvido es el sueño del alma,
pero mi alma no puede dormir!
Confundido por onda tristeza
el dolor se retrata en mi frente,
Cuán amarga es mi vida presente,
Cuán amargo será el porvenir
¡Cuán amarga es mi vida presente,
cuán amargo será el porvenir!
Soy el cisne que canta doliente
de mi muerte el momento esperando
yo que siempre he vivido llorando
quiero al menos cantado morir
¡Yo que siempre he vivido llorando
quiero al menos cantando morir!

Cuando estés con una mujer – Adela Zamudio

Cuando estés con una mujer.
Hazle el amor, no sólo tengas sexo.
Dile que la amas, que estás loco por ella.
No sólo la bese y entres de lleno.
Besa su cuerpo entero,
recorriendo sus rincones.
Reconoce con tus labios lo que la ropa
no deja ver.
Desea con todas tus fuerzas el poderla poseer.
Sé amable y atento antes de hacerlo.
Para que así no haya remordimiento.
Sé dulce y tierno para que casi esté completo.
Pero sobre todo ámala profundamente,
porque amar es respetar,
Y al respetar comprender el porqué de las cosas,
el porqué de su entrega,
pues es sólo su amor de verdad.

“Nacer hombre” – Adela Zamudio

¡Cuánto trabajo ella pasa
por corregir la torpeza
de su esposo, y en la casa!
(Permitidme que me asombre.)
Tan inepto como fatuo,
sigue él siendo la cabeza,
¡Porque es hombre!
Si algunos versos escribe,
de alguno esos versos son,
que ella sólo los suscribe.
(Permitidme que me asombre.)
Si ese alguno no es poeta,
¿Por qué tal suposición?
¡Porque es hombre!
Una mujer superior
en elecciones no vota,
y vota el pillo peor.
(Permitidme que me asombre.)
Con tal que aprenda a firmar
puede votar un idiota,
¡Porque es hombre!
Él se abate y bebe o juega
en un revés de la suerte:
ella sufre, lucha y ruega.
(Permitidme que me asombre.)
Que a ella se llame el “ser débil”
y a él se le llame el “ser fuerte”.
¡Porque es hombre!
Ella debe perdonar
siéndole su esposo infiel;
pero él se puede vengar.
(Permitidme que me asombre.)
En un caso semejante
hasta puede matar él,
¡Porque es hombre!
¡Oh, mortal privilegiado,
que de perfecto y cabal
gozas seguro renombre!
En todo caso, para esto,
te ha bastado
nacer hombre.