Javier Heraud – Efraín Huerta

A sus padres, en Perú

 

Come y bebe conmigo.
Con mi mujer, mis hijos
Y mis amigos.
Mira hacia dos palomas:
Es la paloma azul.
La paloma amarilla.

Sus manos son los ríos
Que van a dar
Irremediablemente
Al mar de su agonía.

El río se llamaba
(también murió)
El río Madre de dios.

Pienso que a todos los poetas,
A la hora señalada,
también habrán de darnos
En la madre
                   —aunque sea la de Dios.

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