Pequeña maraña – Bibiana Collado Cabrera

LA pequeña maraña nerviosa
de mi cuerpo colapsa.

Desde niña, el aire se me quiebra
en la boca y los ojos
rompen en mil pedacitos
las formas que me rodean.

Cuando deseo muy fuerte,
ese minuto, justo antes,
cuando retrasas el momento
de leer el mensaje, de apagar
la luz, de guardar por fin aquel
vestido en el armario.

Cuanto mayor es la certeza
de la futura herida,
más honda es la ceguera del sonido,
más oscura la cueva que lo alberga.

Y a veces, la imagen se ha enturbiado
de tal modo que, aunque no me espere
el filo hundido en la otra parte,
tardo más tiempo del que debo
en recomponer los prismas del mundo.

Por eso, retraso el momento de bajar
y espero a que el vagón se vacíe
mientras recompongo la forma
de mi abrigo, con la misma ansiedad
con la que recompondré el mundo
cuando baje y no te vea en la salida.

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