Himno de la espía – Leopoldo María Panero

No hay nadie en el mundo, se diría 
salvo la Espía.
¿Quién es la Espía?
                   Olana, se diría. 
Posada en el techo hay una mosca 
Olana allí me espía.
Miro al cielo, y él me mira:
¿no será Olana que me observa 
quizá, tal vez, desde una nube 
en forma de Espía?
Porque el cielo a nadie mira.
Recorro el mar con grandes piernas 
son dos las piernas, mas de pronto 
descubro al lado una tercera: mía no es, 
luego es de Olana, que me espía, 
ya no sé qué hacer sin esos ojos 
que allí en el frío me vigilan; 
mi figurón tiembla y vacila 
no sé quién soy ya sin la Espía.

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