Rondador por el aire – Pilar Paz Pasamar

Donde te encuentro es en
el instante preciso
que no te reconozco.
Cuando las cosas tienen
tanta fuerza que casi
parecen ellas solas.
Pero apenas mi mano
roza la superficie,
tú asomas desde el fondo
de la materia, y vienes,
y brotas como el agua
de dentro de la tierra
cuando se la socava.

A hurtadillas te miro
saltando por las hojas,
mirlo imprevisto, ave
impuntual y ligera.

—Buenos días, nos das.
—Hasta luego. Y regresas.
Pareces la alegría
que tantas veces vuelve
inesperadamente.

—¿Nunca podremos, di,
pasar sin tu sorpresa?
¿Seguirás destapando
nuestros ojos y huyendo
y regresando apenas
se vuelvan a cerrar?

¡Oh, estrenador ligero
de párpados! Mi vida
se sorprende a tu paso
cuando en ella resbalas,
pero te reconoce
viajero y piensa que
tu brevedad es más
fija que la costumbre.

No intenta retenerte
y sabe que acostumbras
a venir si el olvido
prolonga demasiado
su oscura sombra en los
seres que tú visitas.

La tierra, aunque no sabe
el porqué de la lluvia,
se puebla agradecida.

Yo, que también ignoro
a qué vienes, me dejo
cruzar por el instante.

Después vuelvo a las cosas.
A mirar, a mirarte,
rondador por el aire. 

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