Hablo con mi madre – Antonio Gamoneda

Mamá: ahora eres silenciosa como la ropa		
del que no está con nosotros.		
Te miro el borde blanco de los párpados		
y no puedo pensar.		

Mamá: quiero olvidar todas las cosas		
en el fondo de una respiración que canta.		
Pasa tus manos grandes por mi nuca		
todos los días para que no vuelva		
la soledad.		

Yo sé que en cada rostro se ve el mundo.		
No busques más en las paredes, madre.		
Mira despacio el rostro que tú amas:		
mira mi rostro en cada rostro humano.		

He sentido tus manos.		
Perdido en el fondo de los seres humanos te he sentido		
como tú sentías mis manos antes de nacer.		

Mamá, no vuelvas más a ocultarme la tierra.		
Ésta es mi condición.		
                   Y mi esperanza.

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