Tierra de ángeles – Antonio Cisneros

Aquí tenninan los álamos.
El tranvía ha llegado a la frontera.
Ni un alma entre las torres.
Ni una torre.
(Chilla un gato en la niebla como un niño peruano).
El muro inacabable de ladrillos
repetidos y rojos como un ojo de mosca,
el café sin ventanas contra un aire de plomo
(fue el café),
la mala yerba en la cerca oxidada
(fue el jardín),
el poste de madera con su lámpara rota
(fue la luz).

Carbón sin brasa, no guardas ni la muerte.
Te sobrevive apenas ese gato
oculto tras la sombra del borracho que cruzó la frontera
en pos de los tranvías amarillos.

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