Me inunda el miedo de hallarte una tarde
pechos en cabestrillo
vientre lleno de agua
Julia rota.
Miedo de encontrarte en mi piel
anciana helada.
(Hoy escupo en tu nombre
y te odio en mi vello.)
Miedo de la aridez de tu féretro
de la lujuria marchita
de la saliva inútil.
(Hoy no te conozco y te consagro mucha tinta.
Un día, tu entrepierna desolada ya no merecerá
ni una línea.)
Miedo,
Julia.