La mesa vecina – Constantino Cavafis

No puede tener más de veintidós años.
Y sin embargo estoy seguro, hacé esos
años gocé este mismo cuerpo.

No me ciega el deseo.
Apenas he llegado a este local;
no he tenido ni tiempo de beber suficiente.
He gozado este cuerpo.

Y no recuerdo dónde —y qué más da.

Ah, pero mirándolo sentado en la mesa vecina
reconozco todos sus movimentos —y bajo su ropa
de nuevo veo los amados miembros desnudos.

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