La poesía es mi castigo,
es un personaje diario
de espuela y fusta leve.
Hoy y ayer su recuerdo
no me dejó respirar. Toco
sin retener en la mano
y las cosas se rompen
al contacto. Hoy me rodea
un mundo agitado, mundo
enemigo que se aleja
cada vez más de mi casa.
Miro perplejo ese cambio y
los agudos sonidos que produce
en el hablar común, ya incomprensible.