DETRÁS de la venta silenciosa
ropa blanca tendida y edificios
y un pedazo de césped con arbustos
pequeños y amarillos.
Una radio
como un brasero viejo me acompaña,
y un recuerdo también, y gota a gota.
Hay días de distancia, señalados
en algún almanaque con un trazo de tinta
morada, por lo menos.
Detrás brillan las luces de noviembre,
las velas encendidas, las canciones
tristemente felices de los Beatles.