Busca el amante el prolongado extremo
que sostuvo a la amada. Por eso va
al escueto sugerir de sus ropas
por si llegó a quedarse.
Mas desiste y se vuelve con su dolor de hombre,
mientras que abril se quita su faca de perfumes
y va la amada dentro.
Prendedor
de abril se hizo ya la amada.
Por las quintas y por las huertas
se subió hasta la fruta madura
y sazonó las puntas de los árboles.
Bajó por los regatos
hasta el plumón primero que sacuden los pollos.
A la noche
regresará en el leve abanico del frío.
Y le abre las ventanas por si acaso pasara
con sus mil pebeteros.