Fecha de caducidad – Aurora Luque

Con el traje de junio		
la vida se mostraba casi dócil		
entre toallas verdes y amarillas		
y lycra luminosa compartiendo		
fronteras con la piel. Olor a mar templado		
y la pereza cómplice		
de olas y bañistas: era propicio hundirse		
en esas lentejuelas soleadas del agua		
o en las selvas pintadas sobre los bañadores,		
desmenuzar el velo finísimo de sal		
de unos hombros cercanos		
y posponer la noche y su aventura.		
Parecía la vida un puro litoral		
pero avanzó una sombra:		
al borrar con saliva la sal de la mañana		
pude ver la inscripción junto al omóplato:		
FRUTA PERECEDERA. Consumir		
de preferencia ahora. El producto se altera fácilmente,		
antes que los deseos. No se admiten		
reclamaciones.

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