Las tintas del húmedo amanecer lavan su azul.
En su secante de niebla los árboles
semejan un dibujo botánico:
recuerdos que avanzan, anillo tras anillo,
una serie de bodas.
Sin saber de abortos ni malignidad,
más sinceros que las mujeres,
¡siembran con tan poco esfuerzo!
Paladeando los vientos, que carecen de pies,
hundidos hasta la cintura en la historia.
Repletos de alas, de otro mundo.
Son Ledas en eso.
Oh, madre de las hojas y la dulzura,
¿quiénes son estas piedades?
Sombras de tórtolas que salmodian,
pero que nada alivian.