Archivo de la categoría: Poesía norteamericana

Una novela – Louise Elisabeth Glück

Nadie podría escribir una novela sobre esta familia:
hay demasiados personajes parecidos. Además, todos son mujeres.
Tan sólo un héroe hubo.

Y el héroe ya murió. Las mujeres, como ecos, duran más;
resisten demasiado por la cuenta que les trae.

Y a partir de aquí, nada cambia:
sin héroe, no hay argumento.
Y en esta casa argumento significa historia de amor.

Las mujeres no evolucionan.
Oh sí, se visten, comen, guardan las apariencias.
Pero no hay acción, no hay desarrollo en los personajes.

Todas han decidido suprimir
la crítica del héroe. El problema reside
en que el héroe es débil, sus escenas indican
su función, no su carácter.

Quizá eso explique por qué su muerte no fue conmovedora.
Primero está sentado en la proa de la mesa,
donde más se necesita el mascarón.
Luego, a pocos metros, agoniza y su mujer
le acerca un espejo a los labios.

Asombroso, cómo se afanan estas mujeres, la esposa y las dos hijas.
Ponen la mesa, retiran los platos.
Una espada les perfora el corazón.

Sentí un funeral en mi cerebro… – Emily Dickinson

Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose — arrastrándose — hasta que pareció
que el sentido se quebraba totalmente —

y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor —
comenzó a batir — a batir — hasta que pensé
que mi mente se volvía muda —

y luego los oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos botines de plomo, de nuevo,
el espacio — comenzó a repicar,

como si todos los cielos fueran campanas
y existir, sólo una oreja,
y yo, y el silencio, alguna extraña raza
naufragada, solitaria, aquí —

y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí —
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo — entonces —

Lamentación del sin techo – Allen Ginsberg

Perdona, amigo, no quise molestarte
pero volví de Vietnam
donde maté a un montón de caballeros vietnamitas
algunas damas también
y no pude soportar el dolor
y de miedo cogí un hábito
y pasé por la rehab y estoy limpio
pero no tengo lugar donde dormir
y no sé qué hacer
conmigo ahora mismo

Lo siento, amigo, no quise molestarte
pero hace frío en la calle
y mi corazón está enfermo solo
y estoy limpio, pero mi vida es un desastre
Tercera Avenida
y calle E. Houston
en el paso peatonal bajo el semáforo en rojo
limpio tu parabrisas con un trapo sucio

My first Love (Mi primer amor) – F. Scott Fitzgerald

All my ways she wove of light,
Wove them all alive,
Made them warm and beauty-bright...
So the shining, ambient air
Clothes the golden waters where
The pearl fishers dive.

When she wept and begged a kiss
Very close I'd hold her,
OhI know so well in this
Fine fierce joy of memory
She was very Young like me
Tho' half an aeon older.

Once she kissed me very long,
Tip-toed out the door,
Left me, took her light along,
Faded as a music fades...
Then I saw the changing shades,
Color-blind no more. 

______________________________________________________
De luz todos mis caminos ella tejió
medio vivos los tejió,
los hiló con radiante belleza y amor...
para que el vivo aire ambiente
vista las doradas aguas donde
los pescadores de perlas se sumergen.

Cuando ella lloró e imploró un beso
muy fuerte yo la abracé,
¡ay!, sé muy bien que en este
dulce y cruel gozo del recuerdo
ella era joven como yo
aunque media época más vieja.

Una vez un beso interminable me dio,
de puntillas por la puerta salió,
me dejó, con ella la luz se llevó,
igual que la música se desvaneció, 
y entonces vi las sombras mutantes,
para siempre sensible al color.

los mejores hombres son más fuertes solos – Charles Bukowski

casi siempre mientras un hombre intenta
escribir
alguna mujer no para de entrar y salir,
quiere tal,
quiere cual.

casi siempre mientras un hombre está escribiendo
mantiene discusiones simultáneas con alguna mujer.

no es fácil discutir con una mujer y escribir
al mismo tiempo.
a veces creo que algunas mujeres tienen celos de
la máquina de escribir.

la máquina de escribir les costea comidas en restaurantes,
un coche decente, ropa, zapatos.
pero tienen celos de la máquina.
«cuando subes a escribir, me quedo aquí
sola», dicen.

cuando subo a escribir yo también estoy
solo.
hubo veces en que no había
adónde subir.
hubo veces en que solo era una habitación
con el retrete al fondo
del pasillo.
hubo veces en que no había habitación
ni máquina de escribir, solo un banco
en el parque.

«esa máquina es tu muleta», dicen
con buen juicio.

soy muy viejo para volver a la fábrica,
la fábrica no me querría
ya.

por suerte
esta máquina me ha sido tan fiel
como cualquier mujer que haya conocido.

y esta noche es una noche especial.
estoy solo de nuevo
igual que cuando empecé.

mis dedos sacuden las teclas.
la guerra nunca ha cesado.
me gusta esta lucha.

y ahora me doy cuenta de que
no hay nada tan hermoso y
tan puro y tan perfecto como una frase
bien escrita.

Fui su amante – Charles Bukowski

ahora me toca a mí
ascender a través de la ola verde
de burbujas de sangre,
mi cuerpo,
cebo en algún inmenso anzuelo;
nombres, ciudades, sueños,
ahora me toca a mí,
los he visto irse a todos,
amigos y amantes,
he visto al pianista seguir tocando
después de que se hubiera ido el público,
ahora me toca irme a mí,
toda la magnitud reducida a un dedal,
abajo,
abajo
con ellos, con ella,
ciudades tomadas y enterradas
así,
animales como montañas
y las propias montañas,
relámpagos y plegarias y luego
el mar,
extinguidos somos
como la nada,
como la nada somos
y el pianista sigue tocando
mientras diablillos se deslizan barandilla abajo,
me hundo
ahora a través de la ola verde
donde ningún rayo alcanza,
sostenedme,
aire y agua,
sostenedme,
apagad las
voces de las caras que comen pan duro y rechinan los dientes
y no dicen más que mentiras,
fui su amante y ella era la vida
y volvió la espalda y se marchó.

¿Al guna vez has besado a una pantera? – Charles Bukowski

esa mujer cree que es una pantera
y a veces cuando hacemos el amor
gruñe y bufa
y el pelo le cae sobre la cara
y mira por entre las hebras
y me enseña los colmillos
pero la beso de todos modos y nos seguimos amando.
¿alguna vez has besado a una pantera?
¿alguna vez has visto a una pantera hembra gozando
con el acto del amor?
no has amado, amigo mío.
tú con tus ardillas y cobayas,
elefantes y ovejas.
tendrías que acostarte con una pantera,
ya no querrás nunca
ardillas, cobayas, elefantas, ovejas, zorras,
lobeznas,
nunca más nada que no sea una pantera
la pantera que cruza por mitad de la habitación
la pantera que cruza por mitad de tu alma,
todas las demás canciones de amor son embustes
cuando esa piel negra y tersa se mueve contra tu cuerpo
y el cielo te cae en la espalda,
la pantera es el sueño que se ha hecho realidad
y no hay vuelta atrás
ni ganas de que la haya...
la piel contra tu cuerpo,
la búsqueda ha terminado
y estás inmovilizado ante los ojos de una pantera.