DE ESCORPIONES – Ida Vitale

ESPERÓ el escorpión
oscuro y quieto,
inesperado y quieto,
¿dónde?

No estaba hace un instante.
Junto al talón expuesto
se enarca ahora,
enigma para siempre.

Debería temerle,
surgido hermano cruel
cuyo signo soporto.

Después miré curiosa,
fríamente su cadáver.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.