Quizá, quizá me repito;
si tú lo dices es cierto;
y aunque estrene siempre el alma,
será en el mismo universo.
Pero también se repite
el mar, múltiple y perpetuo,
y fulge en estrellas únicas
cada noche eterno el cielo.
La primavera, las nieves,
en la corona del tiempo,
cuando todo había pasado
lo devuelven, limpio y nuevo.
Así que si mis palabras
se enlazan porque te quiero
deben, con varia hermosura,
decir siempre el mismo sueño.
La afinidad de las cosas
tiembla en el rocío del verso
repetido: ¡Gota, mundo,
alba del conocimiento!
—También las rosas, también
los suspiros, y los besos
se repiten en ternura...
Todo lo repetiremos.