Ahora puedo estar viviendo
muy otro tiempo, puedo ir
cortando juncos, junto al agua,
mirando el cielo que ya amé.
Ahora puedo, frente al mar,
sentir la sangre densa en olas,
y entresoñar, porque atardece,
y las estrellas caen en mí.
¡Felicidad, madurez clara!
Todo era flor, y también tú;
también tú pasas, llegas, pasas;
qué hermoso y triste es comprender.
¡Oh pena dulce de los besos!,
¡oh cintura de amor!; dejad,
dejadme amar lo que no vuelve...
y hacia el olvido, solo fin.