Lo mejor de sus Ojos,
mi constancia.
Deprisa quieren madrugada,
mi ofrecimiento.
Si los miro
prendiendo fuego al vértice
crecen dentro, y hablan.
Lo mejor de sus Ojos
es un punto que comienza
en el asombro.
Y su hebra, a lo mejor
es la mía, que busca
la materia.
Va y viene.
Llamo al mundo. Se hace mundo.
Golpea, pero no a esta boca hiere.
Si lo hiciera, un brote de luz
bajaría
del paladar a los labios.
Es mi espacio de emoción
y la tela más pura
a mi único brazo.
Es la creación.
En la creación.
En sus Ojos.