El desnudo – María Sanz

Qué invisible tu piel en esta hora
de frío y soledad. Qué amargo encuentro
con el aire de antaño, con la senda
que aún conserva la huella enamorada
del olvido. Te miras poro a poro,
despreciando tu propia ausencia. Sabes
que en el espejo fiel de cada día
el hombre busca siempre a otra muchacha. 

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