Aquí hubo un amor, hubo una impura
floración de la sangre enamorada,
pero la sangre más desesperada
no tiene un fuego en que incendiar tu hondura.
Como un ángel te vas; como la oscura
juventud del dolor; como una espada
de amargura y de viento, derrotada
por el hierro y la sed de la ternura.
En ti acaba la noche, en tu ribera,
y el agua amante y la pasión dormida,
y, en tu boca, mi boca verdadera.
Únicamente porque muere, canta
mi palabra desnuda y retorcida:
hacia ti, como un puño, se levanta.