Pasa fugaz la alegre primavera,
rosas sembrando y coronando amores;
y el seco estío, deshojando flores,
haces apiña en la tostada era.
Mas la estación a Baco lisonjera
torna a dar vida a campos y pastores;
y ya el invierno anuncia sus rigores,
al tibio sol menguando la carrera.
Yo una vez y otra vez vi en mayo rosas,
y la mies ondear en el estío;
vi de otoño las frutas abundosas,
y el hielo estéril del invierno impío.
Vuelan las estaciones presurosas…
¡y solo dura eterno el dolor mío!