«AUNQUE no hubiese tierra, aunque no hubiese cielo,
antes que tierra y cielo te querría.
Antes que los pilares de la tierra
se asentasen a plomo,
cuando estaba la luz
girando en los espacios infinitos
y las olas del mar no veían el momento
de empezar su carrera,
yo estaba allí.
Jugaba con los hijos de los hombres
antes que el primer llanto los trajese a la vida.
Jugaba con la luna a ponerla en mi frente
y tomé el arco iris por un dije en mi pelo.
No hablo con cualquiera. Te hablo a ti.
Si supieras tan sólo con cuánto amor te tuve,
que una noche de risa y juego te engendré.
Jugaba con la bola de la tierra
y el dedo más pequeño de la luz te ha tocado.
Lo guardé para ti ya desde entonces
—antes que cielo y tierra— tómalo, vida mía».