GLORIA por la Palabra que mi boca
No acierta a decir nunca, mientras mi mano tiembla
O deja garabatos rotos como la nieve
Que a copos viste de niñez los montes.
Por el lucero rojo que acompaña a la luna.
Gloria a tus labios que de luz los prende.
Por el olivo cano, desde chico tan serio,
Y luego da el aceite con su risa de oro.
Por el lomo estrellado de la trucha
Igual que el manto de Merlín y es sabia,
La más sabia del río.
Gloria por el rocío y el diminuto cielo
Que deja en cada brizna.
Por la caja de música que suena los veranos:
Con el lucero, el grillo; con el sol, la chicharra.
Y dejan al oído el más secreto anhelo.
Gloria que el día a la noche pasa.
Y por todas las cosas que no sé.
«AUNQUE no hubiese tierra, aunque no hubiese cielo,
antes que tierra y cielo te querría.
Antes que los pilares de la tierra
se asentasen a plomo,
cuando estaba la luz
girando en los espacios infinitos
y las olas del mar no veían el momento
de empezar su carrera,
yo estaba allí.
Jugaba con los hijos de los hombres
antes que el primer llanto los trajese a la vida.
Jugaba con la luna a ponerla en mi frente
y tomé el arco iris por un dije en mi pelo.
No hablo con cualquiera. Te hablo a ti.
Si supieras tan sólo con cuánto amor te tuve,
que una noche de risa y juego te engendré.
Jugaba con la bola de la tierra
y el dedo más pequeño de la luz te ha tocado.
Lo guardé para ti ya desde entonces
—antes que cielo y tierra— tómalo, vida mía».
No había ninguna huella sobre la piel del mundo.
La luz alumbró el mar y despertó a las olas.
Y si rozaba un monte, de allí brotaron pájaros
y loca de contento, alborotó los ríos.
Allí había estado él para el milagro.
Pero luego, de pronto...
se plegaron dos alas. Se acercó el mensajero
al trono de los tres
y atónito contó lo que había visto.
De la tierra venía y se encontró en un valle
con algo que cantaba y no era ningún pájaro.
Preguntaba y no era ninguno de nosotros.
Despertaba a los árboles y no era la luz.
Erguido levantaba la frente hacia las nubes
y el cuerpo era de barro húmedo todavía.
¿Un error? Es el hombre, oyó que le dijeron.
Luego besó el estrado y desplegó las alas
y voló a dar aviso.
Vio la primera sombra sobre la piel del mundo.
Poesía de todas la épocas y nacionalidades