El lirio – Carilda Oliver Labra


                                   A Raúl Rivero

Llevo un lirio fantástico, tremendo;
bello por fuera y por adentro malo.
Me espanta con su sed. Lo doy, lo vendo,
a cualquiera que pase lo regalo.

Que se vaya a crecer; alto, derecho,
a la tierra más dura de otro hombro.
A mí me da dolor suelto en el pecho,
solitario y de pie como un escombro.

Me estorba su reflejo empobrecido,
su no querer llegar a ser olvido,
su seda intolerable y cenicienta.

¡Quitádmelo de aquí! Pronto... lo pido,
Haced un corazón ciego, abolido,
de este lirio que al fin se me aposenta.

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