Archivo de la categoría: Poesia española

Una querencia tengo por tu acento… – Miguel Hernández

Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento,
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia,
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.

Pensamientos capitales – Esther Giménez

Aviso

Cien mil gatos mimosos ronronean.
Ecos desde la nuca hasta las sienes
de aviones que aterrizan.
Rumiar de ruidos roncos reiterados.
Pitidos infinitos en mi oído…
Alguien te está nombrando.
Alguien te está glosando el pensamiento.

Pensamiento 1º: La Soberbia

«El ego ocupa la totalidad».
Si hubiera de elegir la Hormiga Atómica
entre salvar El Mundo o su hormiguero,
sepamos la respuesta:
robarle el corazón a la cigarra.

Pensamiento 2º: La Ambición

«Todo vale».
Todo excepto el dolor es admisible.
-A veces te sufrieron y no te diste cuenta.
Excepto el dolor propio todo vale.
Pensamiento primero:
el ego ocupa la totalidad.

Pensamiento 3º: La Lujuria

«Es la exclusividad el vicio más insano».
La cura de amistades peligrosas
es la más efectiva, la inmortal;
la que recluta más muertos vivientes
de entre los perdonados.

Pensamiento 4º: La Envidia

«Vivir para el escándalo».
La forma elaborada de librarse
de las trepanaciones cognitivas:
raparse la cabeza
para exhibir un hoyo parietal.
Estar ya trepanado es la defensa.

Pensamiento 5º: La Gula

El ansia, los ansiosos, los ansiados…
Y todo es empezar, pero te empiezan.
Cuando una débil capa de pellejo
no abrigue nuestras raspas,
ansiaremos abrigo.
Chaqueta de entretiempo, adolescencia:
poetas devorándose a sí mismos.

Pensamiento 6º: La Ira

No me doy por pisado.
Pero cuando tropieces con el hacha
que dejaré del lado de la cama
por el que te levantas a la altura
de tu talón de Aquiles y te cortes,
no te des por pisada.

Pensamiento 7º: La Pereza

Apocalipsis a las quince treinta:
es la hora de la siesta.

La copla andaluza – Manuel Machado

Del placer que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canción, que recoge
la noche morena.

La noche sultana,
la noche andaluza,
que estremece la tierra y la carne
de aroma y lujuria.

Bajo el plenilunio,
como lagrimones,
Como goterones, sus cálidas notas
llueven los bordones.

Son melancolía
sonora, son ayes
de las otras cuerdas heridas, punzadas,
las notas vibrantes.

Y en el aire, húmedo
de aroma y lujuria,
levanta su vuelo -paloma rafeña-
la copla andaluza.

Dice de ojos negros
y de rojos labios,
de venganza, de olvido, de ausencia,
de amor y de engaño…

Y de desengaño.
De males y bienes,
de esperanza, de celos…, de cosas
de hombres y mujeres.

Y brota en los labios
soberbia y sencilla,
como brotan el agua en la fuente,
la sangre en la herida.

Y allá va en la noche,
paloma rafeña,
a decir la verdad a lo lejos,
triste, clara y bella.

Del placer, que irrita,
y el amor, que ciega,
escuchad la canci6n, que recoge
la noche morena.

Lucrecia – Fernando de Rojas

Oh, quién fuese la hortelana
de aquestas viciosas flores,
por prender cada mañana
al partir a tus amores.

Vístanse nuevas colores
los lirios y la azucena;
derramen frescos olores
cuando entre por estrena.

Alegre es la fuente clara
a quien con gran sed la vea;
mas muy más dulce es la cara
de Calisto a Melibea.

Pues aunque más noche sea,
con su vista gozará.
¡Oh cuando saltar le vea,
qué de abrazos le dará!

Saltos de gozo infinitos
da el lobo, viendo al ganado;
con las tetas los cabritos;
Melibea con su amado.

Nunca fue más deseado
amador de la su amiga;
mi huerto más visitado,
ni noche tan sin fatiga.

Sin flores y sin frutos… – José María Parreño

Sin flores y sin frutos
me ha encontrado el verano
otra vez

en las ramas de sangre
un nido esta esperando
al corazón

y un caracol o labio me recorre
escribiendo un conjuro
que protege
de la nube
del hacha
del ahorcado:
«sostén tu sombra al hombro
que ya vendrá el amor
a verte florecer
1que ya vendrá el dolor
a hacerte madurar»

Adiós – Claudio Rodríguez

Cualquier cosa valiera por mi vida
esta tarde. Cualquier cosa pequeña
si alguna hay. Martirio me es el ruido
sereno, sin escrúpulos, sin vuelta
de tu zapato bajo. ¿Qué victorias
busca el que ama? ¿Por qué son tan derechas
estas calles? Ni miro atrás ni puedo
perderte ya de vista. Esta es la tierra
del escarmiento: hasta los amigos
dan mala información. Mi boca besa
lo que muere, y lo acepta. Y la piel misma
del labio es la del viento. Adiós. Es útil
norma este suceso, dicen. Queda
tú con las cosas nuestras, tú, que puedes,
que yo me iré donde la noche quiera.