Carmen nostálgico – Eugenio de Nora

Ah la sonrisa, alegría cierta
que como una paloma blanca
vuela en tu pequeña ciudad.

Los atardeceres del valle
coronando de guirnaldas breves
la lejanía honda y azul.

Desde la cima, en primavera,
el oleaje verde y claro
de la llanura floreal.

Y nuestros árboles, doseles
de fibra y luz, entrelazados
por los rosales del amor.

Y la penumbra, con la fuente.
Y el aire, maravilla, nuestro,
al respirar en él y en ti.

...Quién diría que no es un sueño
el mundo; que es más bello todo
para vivir que al recordar.

Quién soñaría lo que he visto
en tus ojos, ni la ternura
que puede acariciar tu voz.

O quién te adoraría, oh noche
de suaves claveles unidos,
sino el que besa, por amar.

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