El gorrión se cae.
Sordo y mudo
del nido se cae,
sin aire, desnudo.
¿A qué dios invoca,
boqueando?
Tierra – Salvatore Quasimodo
Noche, serenas sombras,
cuna de aire,
me alcanza el viento si en ti me esparzo,
con él el mar olor de la tierra
donde a su vera mi gente canta
a vela, a nasa,
a niños despiertos antes del alba.
Secos montes, llanuras de prístina hierba
que bueyes y majadas espera,
dentro de mí vuestro mal me socava.
Duermevela – Rocío Arana
IBAS oscuro, serio y deslumbrante,
cruzando por mis ojos en tu baile
de sombras de cristal y luz antigua.
Un velo azul de niebla soleada
volatiliza el invisible tiempo:
desperté para verte como un río,
igual a mi vigilia pero siempre
distinto.
Cuando dos quieren a una – Augusto Ferrán
Cuando dos quieren a una
y los dos están presentes,
el uno cierra los ojos
y el otro aprieta los dientes.
Orillas del Duero – Antonio Machado
Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
y las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.
Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía
sol del día, claro día!
¡Hermosa tierra de España!
Eres muy niña y ya clavas – Augusto Ferrán
Eres muy niña y ya clavas
en tu pañuelo alfileres:
ya dejan ver desde niñas
su inclinación las mujeres.
Viento de la tarde – Rubén Márquez
El viento jugaba con la tarde
que iba creciendo por debajo de su falda
con su resplandor marchito delirando.
La luz del mar entibiaba la caricia
que sus piernas desnudas recibían
con la brisa de su sexo despertando.
Al llegar al cuarto
mis manos navegaron por su falda
y su cuerpo fue tarde derramada.
Dentro de un tropel de penas – Augusto Ferrán
Dentro de un tropel de penas
tengo mi cuerpo metido,
y nadie me da socorro
por más que a voces lo pido.
Me falta tiempo para celebrar tus cabellos… – Pablo Neruda
Me falta tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.
En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.
Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos,
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera
por el mundo sombrío de todos los caminos
que sólo tiene sombra, transitorios dolores,
hasta que el sol sube a la torre de tu pelo.
Al verme triste a tu lado – Augusto Ferrán
Al verme triste a tu lado
no me preguntes qué tengo;
tendría que responderte,
y yo acusarte no quiero.