Jacqueline Soto

Jacqueline Soto —citada en algunos registros como Jacqueline Soto Chirino— es una poeta cubana vinculada a La Habana y, más específicamente, a La Habana Vieja, espacio que aparece no sólo como dato biográfico, sino también como un núcleo simbólico de su escritura. En su blog Alma, la autora se presenta mediante una declaración de poética íntima —“Si un día me hallas perdida sólo déjame frente al mar con un lápiz y una libreta, y me volveré a encontrar”— que permite entender desde el inicio dos constantes de su imaginario: el mar como lugar de reconocimiento interior y la palabra como forma de regreso a sí misma. En la página dedicada a su libro Azul Latido, además, se indica que nació en La Habana y que de esa experiencia originaria surge su primer poemario. (Alma)

Su obra visible en fuentes abiertas se articula, por ahora, en torno a dos ejes complementarios: el blog Alma, que documenta una actividad de publicación sostenida al menos desde enero de 2020, y el poemario Azul Latido (2025), presentado por la propia autora como una colección de poemas acompañados por algunos dibujos suyos. Según esa misma presentación, el libro propone una travesía por “la libre inmensidad del mar, la pasión del amor y la magia de los sueños”, mientras que una reseña posterior lo sitúa en el ámbito de la poesía lírica contemporánea, escrita en verso libre, con un fuerte componente emocional y simbólico. (Alma)

Desde una lectura literaria, la poesía de Jacqueline Soto se organiza alrededor de un sistema de imágenes bastante reconocible: mar, fuego, cuerpo, deseo, distancia, memoria afectiva. No se trata de motivos ornamentales, sino de verdaderos operadores de sentido. En el poema “Si algún día”, el mar aparece como condición de la respiración y del canto, casi como un principio ontológico sin el cual la voz poética se desustancia; en “Manos lejanas”, la corporalidad se convierte en espacio de evocación erótica y ausencia; y en “Quémame”, el fuego amoroso funciona como núcleo de intensidad emocional condensada en un remate de gran eficacia verbal. Leídos en conjunto, estos textos muestran una poesía de dicción clara, afectividad directa y simbolización elemental pero eficaz, donde la experiencia íntima busca una forma concentrada, musical y visual. (Alma)

Formalmente, su escritura parece moverse entre la brevedad lírica y la cercanía a moldes reconocibles de la tradición hispánica. El propio blog etiqueta “Si algún día” como décima, lo que sugiere que Jacqueline Soto no se limita a una expresión espontánea o exclusivamente confesional, sino que también dialoga, al menos en ocasiones, con estructuras métricas heredadas. Esa convivencia entre una sensibilidad contemporánea y ciertos ecos de la tradición favorece una lectura de su poesía como espacio de mediación entre intimidad y forma, entre emoción inmediata y voluntad de factura. (Alma)

En relación con Azul Latido, la crítica difundida en Publishing LiterPo ha destacado precisamente esa combinación de musicalidad íntima, sencillez expresiva y pureza de imagen, así como la persistencia del mar, el color y el cuerpo como símbolos vertebradores. Aunque esa valoración pertenece a una reseña y no debe confundirse con un consenso crítico amplio, sí resulta útil para situar la recepción inicial de su escritura: una poesía que aspira menos al hermetismo que a la intensidad sensible, y menos a la abstracción conceptual que a la transparencia emotiva. (Publishing LiterPo)

A esta línea creadora se suma una presencia activa en el circuito literario hispánico contemporáneo, al menos en el ámbito de los certámenes. En 2026 aparece en el VI Certamen Internacional con la Estrofa Julia, donde figura con accésits por los poemas “Tu sonrisa” y “Amor eterno”, y donde se la identifica como natural y residente en La Habana Vieja, La Habana (Cuba). Ese dato no sólo confirma su participación en espacios de circulación poética transnacional, sino que también aporta uno de los pocos registros públicos externos y verificables sobre su trayectoria reciente. (nuevoimpulso.net)

En conjunto, Jacqueline Soto puede situarse, con la cautela que exige una trayectoria todavía poco documentada en fuentes abiertas, como una autora de signo lírico-intimista, vinculada a una poética del sentimiento, del paisaje marino y de la interioridad amorosa. Su escritura parece buscar una emoción nítida antes que una complejidad discursiva ostensible; pero justamente en esa apuesta por la transparencia afectiva, por la imagen elemental y por la condensación del instante, reside una de sus posibles señas de identidad. Más que elaborar una poesía de gran aparato cultural visible, Jacqueline Soto parece orientarse hacia una palabra que quiere latir, tocar y permanecer: una poesía donde el mar no es fondo, sino respiración; y donde la intimidad no se reduce a confesión, sino que aspira a convertirse en forma. Esta última caracterización es ya una síntesis crítica elaborada a partir de sus textos disponibles y de la recepción localizada en fuentes abiertas. (Alma)

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