NO es una llamada.
Solo trato
de expulsar
tu nombre de mi cuerpo.
Tu nombre que es mi cuerpo.
Archivo de la categoría: Poesia española
Nadie jamás habitó esta casa… – Carmen Camacho
Nunca, nada, nadie. Tres palabras terribles, sobre todo la última.
Antonio Machado
NADIE jamás habitó esta casa
realmente
desde la fundación de Sevilla
desde el reparto movedizo
de los huertos y las cavas
y las expulsiones sucesivas
por las cosas de la fe
o del boom inmobiliario
desde mi vida sobre plano
Nunca nada nadie
Toda esta recalificación de la duda
la construcción del dique
con pan duro mi esforzado intento
de hacer del hueco una ventana
fue en vano
Soy
la abajo firmante
en la escritura sagrada
de un dolor no edificable
mi casa sin casa
la nada piloto solo solar
Borrado – Ada Salas
En sentido
inverso. Escribir
al revés. Para que algo
cambie. La cebolla
primero. Coger
esa cebolla. Una incisión
y luego
poco a poco
desechar lo que cubre.
La humedad.
El olor
El sabor.
Desnudarla y dejar
que se pudra. Y luego
no leer. No releer. No volver
al principio. Que el poema
se vaya que
desaparezca
arrastrando los restos haciendo una espiral hacia lo
inexistente.
EDÍPICA – JOSEFA PARRA
Ajena tras la puerta de la alcoba
va desabotonando su vestido.
Debajo, casta seda: combinación, encajes.
Y más debajo, seda también, recuperada,
nácar y leche,
blanquísima la carne
de mi madre desnuda,
un pecho que convoca mi recuerdo
y me hace salivar,
hambrienta todavía.
COÑO AZUL – ISLA CORREYERO
Mi coño es negro como carbón evaporado. Pero se vuelve azul
a la luz de la tele y de la luna.
La característica más peculiar que explica su color y forma
es
que tiene una circulación lenta y estremecida que va nave-
gando hacia la tinta de las venas y se abre al desamparo de mi
dormitorio como si
comprendiese que un dedo impenetrable, masculino,
no pasará por él, ni por las sábanas.
Sería una esperanza considerar
que sobre mi coño solitario aún pueden caber volúmenes remo-
tos
o
un pañuelo azul que penetrase las dos mitades húmedas y abiertas
y así pasar, esta tela zul, ensangrentada, quedándose,
rompiéndome,
porque mi coño ya es invencible,
mi enemigo.
Aislado del amor
cualquier coño es violento.
EN LA VOZ DE LAS NIÑAS TRASPASARÉ… – TERESA AGUSTÍN
En la voz de las niñas traspasaré
el viento y tornaré
desnuda
al fuego de la vida.
Cómo me parecerá extraño el aire que me envuelve… – Blanca Andreu
Cómo me parecerá extraño el aire que me envuelve,
cómo será así extraño,
cuando tú ya no estés,
la catedral del día,
el claustro que condensa la gran edad de la luz
y el carácter de las tormentas.
Amor mío, amor mío, tú sin día para ti,
enjambrado entre espejos y entre las cosas malas,
muerta la plata trascendental
y las ya antiguas anémonas de égloga,
muerta esta versión, que ahora oscuro, y declino, para leerla, más joven.
Amor mío de nunca, afiebrado y pacífico,
versos para el pequeño pulpo de la muerte,
versos para la muerte rara que hace la travesía de los teléfonos,
para mi mente debelada versos, para el circuito del violín,
para el circuito de la garza,
para el confín del sur, del sueño,
versos que no me asilen ni sean causa de vida,
que no me den la dulce serpiente umbilical
ni la sala glucosa del útero.
MORADAS SEXTAS – MARÍA SANZ
…Si no hubiera más luz interior, no
entendiera tan grandes misterios.
TERESA DE JESÚS
Donde hayan apagado las estrellas
su sed de iluminar la faz del tiempo,
habitará el secreto de sentirse
mujer por un designio de lo alto.
Deshacer lo injusto – Gloria Fuertes
No sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de las guerras.
No tengo uñas,
pero quisiera tener garras
para atrapar desde mi altura
a los hombres reptiles.
No tengo poder,
pero tengo la fuerza de los pueblos
que sufren.
No tengo cultura,
pero tengo el corazón sabio
de estar con los que no tienen nada.
Ensayo general de otro horizonte – Raquel Lanseros
Me siento en el deber de abolir los deberes.
Reivindico el derecho a vivir cuerpo adentro,
donde no impera el falso testimonio.
Me declaro enemigo de dogmas y prejuicios,
sabañones oscuros del afán de ortodoxia.
Si pudiera algún día huir de mí,
plantaría la semilla de un álamo en mi vientre.
Mi árbol de cuerpo entero, en pie de mediodía,
avanza campo abierto por valles de combate.
Me siento en el deber de abolir los deberes.
Si me llamas contrario estás equivocado.
Lo contrario es reverso de lo que ya ha existido.
Yo no puedo olvidar lo que aún no existe.