Orillas del Duero – Antonio Machado

Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
y las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.

Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.

Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.

Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
y mística primavera!

¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía
sol del día, claro día!
¡Hermosa tierra de España!

Me falta tiempo para celebrar tus cabellos… – Pablo Neruda

Me falta tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.

En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.

Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos,
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera

por el mundo sombrío de todos los caminos
que sólo tiene sombra, transitorios dolores,
hasta que el sol sube a la torre de tu pelo.

Amapola – Laila Belghali

El rojo intenso, vivo, nacarado
de la sangre que en ti se redondea,
como un grito que desea
dar vida a todo cuanto han condenado,
a morir brevemente, apenas dado
el primer beso al mundo.
Así campea
y eres hombre del pan que ya verdea
por tus venas herido, ensangrentado.
Amapola, efímera, amapola.
Más símbolo que ser, más pensamiento
que cosa duradera, en tu alma sola,
de niña que acaricia el recio viento.
Encendida de luz se tornasola
el pan de amor que en trigo ya presiento.

Poesía de todas la épocas y nacionalidades