Ayer te vi – Ernesto Cardenal

Ayer te vi
en la calle,
Myriam y

Te vi tan bella,
Myriam, que

(¡cómo te explico
que bella te vi!)

Ni tú Myriam,
te puedes ver
tan bella
ni imaginar
que puedes ser
tan bella para mi
y tan bella te vi
que parece que

Ninguna mujer
es más bella que tú

Ningún enamorado
ve ninguna mujer
tan bella,
Myriam,
como yo te veo a ti

Y ni tú misma
Myriam,
eres quizás
tan bella

¡Por qué
no puede ser
real tanta belleza!

Como yo te vi
de bella ayer en la calle

O como hoy me parece,
Myriam
que te vi

La más bella niña… – Luis de Góngora y Argote

La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola
y ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:

«Dejadme llorar
orillas del mar.

»Pues me disteis, madre,
en tan tierna edad
tan corto el placer,
tan largo el pesar,
y me cautivasteis
de quien hoy se va
y lleva las llaves
de mi libertad,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»En llorar conviertan
mis ojos, de hoy más,
el sabroso oficio
del dulce mirar,
pues que no se pueden
mejor ocupar,
yéndose a la guerra
quien era mi paz,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»No me pongáis freno
ni queráis culpar,
que lo uno es justo,
lo otro por demás.
si me queréis bien,
no me hagáis mal;
harto peor fuera
morir y callar,

Dejadme llorar
orillas del mar.

»Dulce madre mía,
¿quién no llorará,
aunque tenga el pecho
como un pedernal,
y no dará voces
viendo marchitar
los más verdes años
de mi mocedad?

Dejadme llorar
Orillas del mar.

»Váyanse las noches,
pues ido se han
los ojos que hacían
los míos velar;
váyanse, y no vean
tanta soledad,
después que en mi lecho
sobra la mitad.

Dejadme llorar
orillas del mar.

El futuro – Leonard Cohen

Devuélveme mi noche rota
mi habitación de espejos, mi vida secreta
Aquí se está muy solo,
no queda nadie a quien torturar.
Dame control absoluto
sobre todos los seres vivos
Y acuéstate a mi lado, nena
¡es una orden!

Dame crack y sexo anal
Coge el último árbol que queda
y métetelo en el agujero
de tu cultura.
Devuélveme el Muro de Berlín
dame a Stalin y San Pablo
He visto el futuro, hermano:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones
No habrá nada
Nada que puedas volver a medir
La ventisca del mundo
ha cruzado el umbral
y ha volcado
la orden del alma.

Cuando me dijeron ARREPIÉNTETE
me pregunto a qué se referían

No tienes la más remota idea de mí
nunca la tendrás, nunca la tuviste
soy el pequeño judío
que escribió la Biblia.
he visto las naciones levantarse y caer
he oído sus historias, las he oído todas
pero el amor es el único motor de supervivencia.

Tu siervo aquí ha sido ordenado
decirlo fríamente, decirlo claro:
Se ha acabado, esto no va
a ninguna parte.
Y ahora que las ruedas del cielo se han parado
sientes la fusta del diablo
Prepárate para el futuro:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones…

Fallará
el antiguo código occidental
De pronto estallará tu vida privada
Habrá fantasmas
habrá fuegos en la carretera
y el hombre blanco bailando.
Verás a tu mujer
colgando boca abajo
su vestido cubriéndole el rostro
y todos los pésimos poetuchos
aparecerán
tratando de imitar a Charlie Manson

Devuélveme el Muro de Berlín
dame a Stalin y San Pablo
dame a Cristo
o dame Hiroshima.
Destruye otro feto ya
no nos gustan los niños
He visto el futuro, nena:
es un crimen.

Las cosas van a deslizarse en todas direcciones
No habrá nada
Nada que puedas volver a medir
La ventisca del mundo
ha cruzado el umbral
y ha volcado
la orden del alma.

Cuando me dijeron ARREPIÉNTETE
me pregunto a qué se referían.

A la firmeza del amor – Francisco de Trillo y Figueroa

Al pie de una alta haya en dulce avena
el mantuano Títiro tañía,
y Amarilis no mas le respondía
el valle umbroso, que a su voz resuena.

Cuando un triste zagal, que la cadena
arrastrado de amor también había,
por el valle sus cabras conducía
al lento paso de una amarga pena.

Oyó al triste pastor y dijo: «En vano
te dan oído las frondosas ramas,
y voz la sola y taciturna selva,

pues no hay piedad en el amor tirano
para olvidar, ni aun las difuntas llamas,
aunque ya en llanto el humo se resuelva.»

Filosofía del amor – Percy Shelley

Las fuentes se unen con el río
y los ríos con el Océano.
Los vientos celestes se mezclan
por siempre con calma emoción.
Nada es singular en el mundo:
todo por una ley divina
se encuentra y funde en un espíritu.
¿Por qué no el mío con el tuyo?

Las montañas besan el Cielo,
las olas se engarzan una a otra.
¿Qué flor sería perdonada
si menospreciase a su hermano?
La luz del sol ciñe a la tierra
y la luna besa a los mares:
¿para qué esta dulce tarea
si luego tú ya no me besas?

Malahierba – Louise Elisabeth Glück

Algo
llega al mundo sin ser bienvenido
y llama al desorden, al desorden.

Si tanto me odias
no te molestes en buscar
un nombre para mí: ¿necesitas
acaso un desdoro más
en tu lenguaje, otra
manera de culpar
a la tribu por todo?

Ambos lo sabemos,
si adoras a un dios, necesitas
sólo un enemigo.

Yo no soy el enemigo.
Sólo soy una treta para ignorar
lo que ves que sucede
aquí mismo en esta cama,
un pequeño paradigma
del fracaso. Una de tus preciosas flores
muere aquí casi a diario
y no podrás descansar
hasta enfrentarte a la causa, es decir,
a todo lo que queda,
a todo aquello que es más fuerte
que tu pasión personal.

No estaba escrito
permanecer para siempre en este mundo.
Pero por qué admitirlo, si puedes seguir
haciendo lo de siempre,
lamentándote y culpando,
las dos cosas a la vez.

No necesito que me alabes
para sobrevivir. Llegué aquí primero,
antes que tú, antes
de que sembraras un jardín.
y estaré aquí cuando el sol y la luna
se hayan ido, y el mar, y el campo extenso.

Y yo conformaré el campo.