Es injusto el amor, nunca se adapta
ni a razones, ni a ritmo, ni a su tiempo.
Maleducado es. Como una mala hierba,
se enseñorea en la frente del herniado y del héroe.
Sin orden crece ni concierto.
Dislate de los sueños, pajarea
con casadas igual que con los mancos,
y planta sus reales y sus yerros
sin reparar en canas ni en informes.
Y siempre es mal venido.
Pues arder sin objeto ya es locura
o consumirse en vida por un fraude.
Nos promete su cielo inexistente, anacrónico y alto, mientras clava
cual vampiro su daga en nuestra sangre.
Por eso en esta hora
de mi azarosa vida me he propuesto
sin tardanza entregarme al que será
mi amor más puro y noble:
El éxtasis sin celos y sin trabas
con un muñeco hinchable.
Mi mujer con cabellera de llamaradas de leño con pensamientos de centellas de calor con talle de reloj de arena mi mujer con talle de nutria entre los dientes de un tigre mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud con dientes de huella de ratón blanco sobre la tierra blanca con lengua de ámbar y vidrio frotados mi mujer con lengua de hostia apuñalada con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos con lengua de piedra increíble mi mujer con pestañas de palotes escritos por un niño con cejas de borde de nido de golondrina mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero y de cristales empañados mi mujer con hombros de champaña y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo mi mujer con muñecas de cerillas mi mujer con dedos de azar y de as de corazón con dedos de heno segado mi mujer con axilas de marta y de bellotas de noche de San Juan de ligustro y de nido de escalarias con brazos de espuma de mar y de esclusa y de combinación de trigo y molino mi mujer con piernas de cohete con movimientos de relojería y desesperación mi mujer con pantorrillas de médula de saúco mi mujer con pies de iniciales con pies de manojos de llaves con pies de pájaros en el momento de beber mi mujer con cuello de cebada sin pulir mi mujer con garganta de Valle de Oro de cita en el lecho mismo del torrente con senos nocturnos mi mujer con senos de montículo marino mi mujer con senos de crisol de rubíes con senos de espectro de la rosa bajo el rocío mi mujer con vientre de apertura de abanico de los días con vientre de garra gigante mi mujer con espalda de pájaro que huye en vuelo vertical con espalda de azogue con espalda de luz con nuca de canto rodado y de tiza mojada y de caída de un vaso en el que acaban de beber mi mujer con caderas de barquilla con caderas de lustro y de plumas de flecha y de canutos de pluma de pavo real blanco de balanza insensible mi mujer con nalgas de greda y amianto mi mujer con nalgas de lomo de cisne mi mujer con nalgas de primavera con sexo de gladiolo mi mujer con sexo de yacimiento aurífero y de ornitorrinco mi mujer con sexo de alga y de viejos bombones mi mujer con sexo de espejo mi mujer con ojos llenos de lágrimas con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada mi mujer con ojos de pradera mi mujer con ojos de agua para beber en prisión mi mujer con ojos de bosque eternamente bajo el hacha con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego
el poema es mi cuerpo
esto la poesía
la carne fatigada
el sueño el sol
atravesando desiertos
los extremos del alma se tocan
y te recuerdo Dickinson
precioso suave fantasma
errando tiempo y distancia
en la boca del otro habitas
caes al aire eres el aire
que golpea con invisible sal
mi frente
los extremos del alma se tocan
se cierran se oye girar la tierra
ese ruido sin luz
arena ciega golpeándonos
así será ojos que fueron boca
que decía manos que se abren
y se cierran vacías
distante en tu ventana
ves al viento pasar
te ves pasar el rostro en llamas
póstuma estrella de verano
y caes hecha pájaro
hecha nieve en la fuente
en la tierra en el olvido
y vuelves con falso nombre de mujer
con tu ropa de invierno
con tu blanca ropa de
invierno
enlutado
Llegué por el dolor a la alegría.
Supe por el dolor que el alma existe.
Por el dolor, allá en mi reino triste,
un misterioso sol amanecía.
Era alegría la mañana fría
y el viento loco y cálido que embiste.
(Alma que verdes primaveras viste
maravillosamente se rompía).
Así la siento más. Al cielo apunto
y me responde cuando le pregunto
con dolor tras dolor para mi herida.
Y mientras se ilumina mi cabeza
ruego por el que he sido en la tristeza
a las divinidades de la vida.
la muerte se escribe sola
una raya negra es una raya blanca
el sol es un agujero en el cielo
la plenitud del ojo
fatigado cabrío
aprender a ver en el doblez
entresaca espulga trilla
estrella casa alga
madre madera mar
se escriben solos
en el hollín de la almohada
trozo de pan en el zaguán
abre la puerta
baja la escalera
el corazón se deshoja
la pobre niña sigue encerrada
en la torre de granizo
el oro el violeta el azul
enrejados
no se borran
no se borran
no se borran
Si te quise, no lo sé.
Si me quisiste, tampoco...
Pues borrón y cuenta nueva:
yo con otra y tú con otro.
A la orillita del río
me pongo a considerar:
mis penas son como el agua,
que no acaba de pasar.
Desde la una a la una,
desde las dos alas dos,
son las veinticuatro horas
que te estoy queriendo yo.
porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver
Si tú y yo, Teresa mía, nunca
nos hubiéramos visto,
nos hubiéramos muerto sin saberlo;
no habríamos vivido.
Tú sabes que moriste, vida mía,
pero tienes sentido
de que vives en mí, y viva aguardas
que a ti torne yo vivo.
Por el amor supimos de la muerte;
por el amor supimos
que se muere; sabemos que se vive
cuando llega el morirnos.
Vivir es solamente, vida mía,
saber que se ha vivido,
es morirse a sabiendas, dando gracias
a Dios de haber nacido.
RETORNASTE sumisa
como nocturna vara,
sollozo de la tierra
con velillo de alga.
Corría una aceituna
por tu luciente cara
y en tu pecho, una pena
de luz te levantaba.
Un subterráneo río
en ti iba y llegaba
y era yo los dos remos
de tu imposible barca.
Que eres y no eres
bajo la noche clara,
lo que sueña mi día
y mi noche no alcanza.
Por oscura escalera
al sueño te elevaste;
los brazos de la sombra
ampararon tu gracia;
que no fueron los míos
esos gloriosos brazos!
Y diluida toda
en monte de noche alta,
desnuda de recuerdos
y de juncos colmada,
piedra de peregrino
ausente, te quedaste.
Yo vagué sobre siglos
de perdidos amantes,
rumbo al sereno mar
por las más tristes calles,
y en las dulces arenas
escribió mis nostalgia
estos versos tan viejos
que el viaje me dictara,
para que tu memoria
los encienda en tu entraña.