El practicismo práctico sugiere que me case con un buen comerciante, porque así dejaré de recibir suspiros y de dar recitales...
El practicismo práctico alega que no puedo vivir sólo de versos. Que necesario es pasar donosamente y dejar manjares y no frijoles secos...
Mi madre de mi alma está de acuerdo en esto. Y lo mismo mi abuela, mi tía, mi cuñado, mis dos lindos hermanos y todos los amigos de mi querida gente...
De la raíz más honda del practicismo, brota: “¡Illeana, un comerciante...! Un comerciante, Illeana.”
Pero Illeana, la tonta, la lírica, la loca, se casa —si se casa— con un poeta pobre.