DESDE el cuchillo descendió la orden: —No más dudas. Descolguemos del árbol las preguntas de cuerpo inanimado. No más cuándos ni nuncas. El expolio se ofrece en beneficio del poeta futuro. Entre la sangre, el miedo y sus mortales invenciones, en la centuria de ceguera insana, contra hogueras que un frío viento tinto reconstruye, se exige fuertes pasos, palabras positivas y enjoyadas. Con la suma de dudas excluidas qué fantasmal corona de ciprés aseguran.