Todas las entradas por Ricardo Fernández

Aficionado a la ciencia ficción desde hace más de 40 años. Poeta ocasional y lector de poesía, novela negra, ensayo, divulgación científica, historia y ciencia ficción.

Nunca sabrás pronunciar tu nombre, hueco… – Paloma Palao

Nunca sabrás pronunciar tu nombre, hueco
como el vientre que perturba tus sueños.
Tu voz suena herida desde tu cuello
y no hay piedad para tu nostalgia. Vuelta
hacia ti, no eres tú misma, ni es tu pasión,
más que un feliz resultado de tu propia
codicia. La voz que te prestaban los que huían
del sueño, sirve de hueco a tu propia nostalgia.
Tu helada sombra te persigue y los vientos del desierto
traen tu última imagen. Desde donde te sueño
las sombras atraviesan tu enigma. Mi voz no sirve,
más que para recorrer el vacío. Todos urdimos
tu abandono, hasta que la luz fue más viva
que tu propia mortaja. Todos sabemos
que has existido y tu inocencia nos conmueve
en la tumba. Sin embargo a veces creemos
las lágrimas nos devolverán a los sueños.
Se abre la puerta de la desolación y el viento
nos desvela su enigma. Ya no hay principio
para tanta ecuación y los ángulos de los espejos
atraviesan la asfixia.

Vivir en tu voz – Paloma Palao

Vivir en tu voz,
doblarme
bajo tu párpado, sería necesario
para compensar
el beso
de nieve, la luciérnaga
de esta resurrección imposible. Pero nada
han hueco como el agua,
donde el pozo
no es medida, sino acumulación
culpable del vacío, inexistencia
proclamada,
fondo desposeído por su transparencia,
recompensa de mirar
hacia la oscuridad
y hacia dentro.

Paloma Palao

Nacida el 24 de agosto de 1944 y tristemente fallecida en un accidente de coche el 1 de abril de 1986. Paloma Palao fue una poeta que dejó profunda huella con una limitada obra poética. Su poemario El gato junto al agua obtuvo el accesit del Premio Adonais en 1970. Resurrección de la memoria, Contemplación del destierro, Retablo profano, Hortus Conclusus (recopilación elaborada póstumamente por sus amigos más cercanos)  y Música o nieve. Difícil de encontrar sus libros he tenido la suerte de adquirir hace poco un original de la primera edición de El gato junto al agua. Comienza el libro con un poema de Fernando Pessoa

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

Con ese inicio ya nos adelanta la belleza de la lectura que nos espera. Hechizó su poesía y su personalidad a Francisco Umbral como podéis leer aquí. Paloma Palao fue una poeta tocada por la gracia de los mejores poetas y por la desgracia que acompaña a los genios.  

Sirva el día de hoy como homenaje a tan genial poeta de inolvidable recuerdo. Un viaje por algunos de sus poemas que espero disfrutéis.  Os dejo unos enlaces a publicaciones relacionadas con ella y aparecidas en el diario ABC, cuya hemeroteca es una fuente de información histórica.


Mi vida entera – Jorge Luis Borges

Aqui otra vez, los labios memorables, unico y
semejante a vosotros.
Soy esa torpe intensidad que es un alma.
He persistido en la aproximacion de la dicha y
en la privanza del pesar.
He atravesado el mar.
He conocido muchas tierras; he visto una mujer
y dos o tres hombres.
He querido a una nina altiva y blanca y de una
hispanica quietud.
He visto un arrabal infinito donde se cumple una
insaciada inmortalidad de ponientes.
He paladeado numerosas palabras.
Creo profundamente que eso es todo y que ni veré
ni ejecutaré cosas nuevas.
Creo que mis jornadas y mis noches se igualan en
pobreza y en riqueza a las de Dios y a las
de todos los hombres.

Volverlo a ver – Gabriela Mistral

¿Y nunca, nunca más, ni en noches llenas
de temblor de astros, ni en las alboradas
vírgenes, ni en las tardes inmoladas?

¿Al margen de ningún sendero pálido,
que ciñe el campo, al margen de ninguna
fontana trémula, blanca de luna?

¿Bajo las trenzaduras de la selva,
donde llamándolo me ha anochecido,
ni en la gruta que vuelve mi alarido?

¡Oh, no! ¡Volverlo a ver, no importa dónde,
en remansos de cielo o en vórtice hervidor,
bajo unas lunas plácidas o en un cárdeno horror!

¡Y ser con él todas las primaveras
y los inviernos, en un angustiado
nudo, en torno a su cuello ensangrentado!

La luz sumisa – José Gorostiza

Alarga el día en matinal hilera
tibias manchas de sol por la ciudad.
Se adivina casi la primavera,
como si descendiera
en lentas ráfagas de claridad.

La luz, la luz sumisa
( si no fuera
la luz, la llamaran sonrisa )
al trepar en los muros, por ligera,
dibuja la imprecisa
ilusión de una blanda enredadera.
¡Ondula, danza y trémula se irisa!

Y la ciudad, con íntimo candor,
bajo el rudo metal de una campana
despierta a la inquietud de la mañana,
y en gajos de color se deshilvana.

Pero puso el Señor,
a lo largo del día,
esencias de dolor
y agudo clavo de melancolía.

Porque la claridad, al descender
en giros de canción,
enciende una alegría de mujer
en el espejo gris del corazón.

Si ayer vimos la luna, desleída
sobre un alto silencioso de montañas…
si ayer la vimos derramarse en una
indulgencia de lámpara afligida,
y duele desnatar en las pestañas
el oro de la luna.

LA INSPIRACIÓN – Eloy Sánchez Rosillo

En ocasiones, cuando intenta
escribir y resulta vano
el empeño y se desespera
ante el hostil papel en blanco,
de pronto ocurre, por sorpresa,
después de mucho, mucho rato
de tentativas, de paciencia,
algo que no esperaba, algo
con lo que el cielo recompensa
sus sinsabores: un milagro.
Y, casi sin buscar, encuentra
la palabra justa, el vocablo
que necesita, la manera
de que lo oscuro se haga claro.
Surge la luz. Todo se ordena.
En el papel se posa el canto.
Y cuando al fin queda el poema
completamente terminado,
quien lo escribió, confuso, piensa
que no es verdad, que está soñando.

Es bello el cuerpo… – Fernando Paz Castillo

Es bello
el cuerpo
y su misterio;
íntegramente bello
como el sol entre los astros…

Tierra enaltecida
por el sagrado soplo silencioso;
profundo consuelo del espíritu,
como lo dijo el santo,
ascético y tremendo,
naturaleza triste
anegada en Dios
y en el abismo de su propio arcano.