Igual que un niño loco, entre rosales, canto,
mirando al cielo azul, canciones sin sentido,
el ritmo es de abandono y la rima de llanto,
hablan de sed, de viento, de ceniza y de olvido...
Dulces niñas sin nombre, que, al nacer, se perdieron
con los pies hechos sangre en no sé qué recodo;
llores sin madre, blancas, que un día se cayeron,
de manos descuidadas, en abismos de lodo...
Música envilecida que no pudo ser pura,
coronas que se hicieron de negror y de espinas.
mariposas de luto, que estelan de amargura
un hastío abrileño de doradas ruinas...