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LO QUE ABRUMA MIS NOCHES – Carlos Álvarez

Puedo aceptar –como si fuera un juego –
que sólo en este instante, que divide
la lenta eternidad en dos mitades,
me ha tocado aprehender espacio y tiempo
con la conciencia lúcida del yo.
Puedo creer también que son posibles
muchos hechos de antaño, registrados
de mis ancestros o de quienes nada
proyectaron en mí; que tendrán cuerpo
fuera de mi envoltura otras materias,
y alguien tal vez me rememore un día
sin que el tacto fluvial de su recuerdo
me roce o yo lo advierta o me conmueva.
Todo ello es posible, según dicen
las huellas cuyo espíritu conjuro
si al cotidiano oráculo me acerco,
cuando investigo sin rasgar la entraña
de la verdad que busco y se me esconde.
Puedo aceptarlo, pero no lo acepto.
Y os equivocaréis, si halláis la causa
de tanto inconformismo en la infinita,
torrencial apetencia de seguir
continuamente siendo, siendo siempre.
Mi temor se agazapa en el opuesto
rincón del pensamiento: lo que abruma
mis noches y el cerebro me desgarra
con su garfio de cíclope invidente
no es el rostro sin forma del vacío,
sino la burla irónica del alba.

Método – Carlos Álvarez

No querré otra ventana que la noche,
ni otro dosel que cubra mi esperanza
que el viento de la sierra
dialogando en mi pecho con la rama
del árbol más cercano.
Pondré como almohada
la ausencia de dolor en el recuerdo,
y apoyaré mi cuerpo en la cansada
labor de cada día…
Al conjuro temprano de la escarcha
se alejará mi muerte por la senda,
y Lázaro seré cada mañana
repitiendo el milagro de la noche
vencida en la dialéctica del alba.

Guernica – Carlos Álvarez

Hoy ha llovido abril sobre mi sangre…
la guerra
dicen que terminó hace muchos años,
el paisaje
es aquí diferente:
tiene
sujeto a la maleza
el sombrío color de los mineros,
pero es verde el metal;
pasan los ríos
cansados del trabajo, vestidos
con el traje común de las faenas;
nada
sugiere
la tarjeta postal para el disfrute
del que paga con marcos,
libras,
dólares…
Y porque ocurre
que el lunes era día veintiséis,
hoy miro al cielo, escucho
si vuelven los aviones de Guernica,
si proyecta
la cruz gamada el sol sobre los campos,
sobre este campo herido…
busco,
descubro en mis raíces,
encuentro
que también en Euzkadi está mi patria…
que también en Guernica está mi sangre.