Calma – Gioconda Belli

Permití que tus manos
encuentren sus reptiles ancestros
para que se deslicen
como serpientes
por la profunda espesura de mi pelo.

La cúpula de mi templo
es el ámbito que encierra
la sacrosanta arca de la alianza.
Mis orejas, los minaretes
para los cánticos más húmedos
de tu lengua.

Invertí el órden.
De arriba abajo
Hacé tu camino de ladrón
descendiendo desde la bóveda
colgado de la más larga de mis pestañas.

En el tobogán del cuello
Deslizate como el sabio que busca inutilmente
La cuadratura del círculo
Y lanzado fuera de vos mismo
Recorré el valle tenso
Que yace entre mis dos pechos

En el cenote de mi ombligo
Deposita un beso mercurial
Que se enrede por los laberintos hondos
Por los que se llega a la misma memoria
Del vientre de la madre.

De allí en adelante
Dejate guiar por la locura
Por la avaricia de tu paladar
Por tu vocación de explorador
En busca del Centro de la Tierra

Sé el minero que a tientas
Descubre las vetas de sal
Que el mar olvidó en las cuevas femeninas
Donde la vida tiene su refugio.
Aferrate a la húmeda rosa de los vientos
Más poderosa que los huracanes del Caribe
O los maremotos del Pacífico.

Calma tu sed y tus furias en mi,
En el fondo de musgo y algas
Que gimiendo te devuelve
A la breve, eterna seguridad
Del paraíso perdido.

Balada de mal amor – José Ángel Buesa

Qué lástima, muchacha,
que no te pueda amar…
Yo soy árbol seco que sólo espera el hacha,
y tú un arroyo alegre que sueña con el mar.
Yo eché mi red al río…
Se me rompió la red…
No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed.
Se besa por el beso,
por amar el amor…
Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso;
pues sólo nace el fruto cuando muere la flor.
Amar es tan sencillo,
tan sin saber por qué…
Pero así como pierde la moneda su brillo,
el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.
¡Qué lástima, muchacha,
que no te pueda amar!…
Hay velas que se rompen a la primera racha,
¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!
Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida,
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.
La vida llama o nieva,
es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue…
Ya lo mío fue mío
y ahora voy al azar…
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
el golpe de la lluvia la puede deshojar…
Tuve un amor cobarde.
Lo tuve y lo perdí…
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.
El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar…
¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!

Éxtasis por Laura – Friederich Schiller

Laura, si tu mirada enternecida
hunde en la mía el fulgurante rayo
mi espíritu feliz, con nueva vida,
en ráfaga encendida
resbala con la luz del sol de mayo.
Y si en tus ojos plácidos me miro
sin sombras y sin velos,
extasiado respiro
las auras de los cielos.

Si el acento sonoro
tu labio al aire da con un suspiro
y la dulce armonía
de las estrellas de oro;
escucho de los ángeles el coro,
y absorta el alma mía
en transparente amoroso se extasía.

Si en la danza armoniosa
tu pie, como ola tímida resbala,
a la tropa de amores misteriosa
miro agitar el ala;
el árbol mueve, tras de ti, sus ramas
cual si de Orfeo oyérase la lira,
y a mis plantas la tierra que pisamos
vertiginosa gira.

Si de tus ojos el destello puro
fuego amoroso inflama,
latido al mármol duro
da y al árido tronco vital llama.
Cuanto goce soñó la fantasía
ya presente contémplolo y seguro,
cuando en tus ojos leo, ¡Laura mía!