Crónica – Mário Quintana

El Objeto Amado me mira de reojo.
¡Dios mío, qué anticuado es,
si ya no se enamora así,
si se perdió hace mucho cualquier romanticismo!
Antes fluían los deseos
a distancia, mediante ondas hertzianas.
Y una mirada apenas hubo quien la guardó
toda su vida, como una joya intransferible.
Era igual que en los libros y en el cine,
aunque ésos no copiaban la vida, en realidad.
Como ya no hay suspiros, se fueron los poetas
y el mundo ha terminado con una cuerda menos.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.