El Objeto Amado me mira de reojo.
¡Dios mío, qué anticuado es,
si ya no se enamora así,
si se perdió hace mucho cualquier romanticismo!
Antes fluían los deseos
a distancia, mediante ondas hertzianas.
Y una mirada apenas hubo quien la guardó
toda su vida, como una joya intransferible.
Era igual que en los libros y en el cine,
aunque ésos no copiaban la vida, en realidad.
Como ya no hay suspiros, se fueron los poetas
y el mundo ha terminado con una cuerda menos.