El joven rey está contento.
Magnánimo
exculpa a dos ladrones,
regala vino a los vasallos,
descree negros augurios sobre el reino.
Vaga por palacio
y parece más alto,
de ojos más oscuros
(se toca los labios, como extrañado,
y ríe para sí mismo).
Desde ayer soy
su cortesana.