Yo no sé qué tengo. Si son vuelos ciegos de tormenta oscura, o es reposo lento de inmóviles aguas. Pero todo gira cerca de mi sombra y conmueve el aire de mi pensamiento. Es el mar y el sol y la arena misma y es la vela blanca por la orilla abierta y es todo que vibra dentro de mi sangre y cubre mis brazos de áspero reflejo... No sé qué me pasa. Siento que me espera una hora de luces, un inesperado vaivén del misterio. Y en mis sienes vivas, sabias compañeras, ya siento la huella del primer latido. ¡Ah, sonrisas libres de todos los niños, voces olvidadas de todos los viejos, rodeadme ahora, pedidme consejos!