Primer Consejo – Carlos Álvarez

Consulta tu reloj a cada instante;
pregúntale a los otros por tu tiempo;
vigila el corazón por si adelanta,
o acaso está cansado y marcha lento.
Tu pulso es como un río
que a veces quiere navegar, incierto,
o encontrarse en la calma de los lagos
o buscar el atajo montañero…
(y aunque es hermosa el agua cuando vuela,
la cascada se estrella contra el suelo…
y si es muy bello el lago cuando duerme,
lo vivo no es esclavo del silencio).
Tu río es como un pulso vacilante,
y el mar está muy lejos,
pero si no te olvidas de los otros
y acompasas el ritmo de tu tiempo,
acaso entonces puedas
llegar hasta la mar en buen momento.

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