Dios quiere, el hombre sueña, la obra nace, Dios quiso que la tierra fuese toda una, Que el mar uniese, ya no separase. Te bendijo, y fuiste desvendando espuma.
Y la orla blanca fue de isla en continente, Clareó yendo hasta el fin del mundo, Y se vio la tierra entera, de repente, Surgir redonda desde el azul profundo.
Quien te bendijo portugués te hizo. Del mar y de nosotros en ti nos dio señal, Se cumplió el Mar y el Imperio se deshizo. ¡Señor, falta que se cumpla Portugal!