y con lujuria, que devoren mis lagos, mis ríos, mis bosques de rascacielos. Maldita puñetera. Sé que estoy llena de rarezas, que vivir es amar, sufrir y aterrarse, que se pueden buscar caricias en la soledad y con compañía, que a veces incendio mi cama de afecto. Sé que estoy muda, sorda, vieja y llena de miedo y hace demasiados días que desatiendo el teléfono. Sé que vivo llena de ansiedad y de conflictos, soy una rosa, una niña, una palmera.