Un grano
más, de ceniza
o espiga,
y el aire
de la estación ahueca sus parvadas.
(El heno es casi tan blando como las insinuaciones
del temporal: ardería con ellas.)
Queda, en el espacio
abierto, sin lugar, donde
la navaja sucumbe a la presión del óxido,
tu cara.
Donde nada se anuncia
ni al fin llega.
(El carbón y los resplandores,
el oído, la sustancia,
las sustancias,
son
algo solo en la noche.)