Archivo de la categoría: Premio Nacional de literatura

El mendigo – Francisco Brines

Extraño, en esta noche, he recordado
una borrada imagen. El mendigo
de mi niñez, de rostro hirsuto, torna
desde otro mundo su mirada dura.
Llegaba al mediodía, y un gruñido
de animal viejo le anunciaba. (Toda
la casa estaba abierta, y el verano
llegaba de la mar.) Andaba el niño
con temor a la puerta, y en su mano
depositaba una moneda. Era
hosca la voz, los ojos fríos de odio,
y sentía un gran miedo al acercarme,
la piedad disipada. Violenta
la muerte me rondaba con su sombra.
Sólo después, al ver a los mayores
hablar indiferentes, ya de vuelta,
se serenaba el pecho. Me quedaba
cerca de la ventana, y frente al mar
recordaba las sombrías historias.

Esta noche, pasado tanto tiempo,
su presencia terrible y misteriosa
me ha desvelado el sueño. Ningún daño
he sufrido de aquella voluntad,
y el hombre ya habrá muerto, miserable
como vivió. Aquellos años, otros
muchos mendigos iban por las casas
del pueblo. Todos, sin venganza, yacen.
Los extinguió el olvido. Vagas, rotas,
surgen sus sombras; la memoria turba
un reino frío y solitario y vasto.
Poderosos, ahora me devuelven
la mísera limosna: la piedad
que el hombre, cada día, necesita
para seguir viviendo. Y aquel miedo
que de niño sentí, remuerde ahora
mi vida, su fracaso: un anciano
me miraba con ojos inocentes.

Fracaso – Margarita Carrera

Nada, amigos,
esto se acabó.
No se dónde nací
ni por qué
ni para qué
pero me siento viva
y eso basta.
No me habléis
de patria
ni de pueblos
ni de santos.
Mucho menos de sangre derramada.
Yo lo ignoro
hasta lo niego
y me parece un sueño
el dolor infinito.

Nada, sino que esto se acabó
y vivo conmigo.

Cuando yo aún soy la vida – Francisco Brines

La vida me rodea, como en aquellos años
ya perdidos, con el mismo esplendor
de un mundo eterno. La rosa cuchillada
de la mar, las derribadas luces
de los huertos, fragor de las palomas
en el aire, la vida en torno a mí,
cuando yo aún soy la vida.
Con el mismo esplendor, y envejecidos ojos,
y un amor fatigado.

¿Cuál será la esperanza? Vivir aún;
y amar, mientras se agota el corazón,
un mundo fiel, aunque perecedero.
Amar el sueño roto de la vida
y, aunque no pudo ser, no maldecir
aquel antiguo engaño de lo eterno.
Y el pecho se consuela, porque sabe
que el mundo pudo ser una bella verdad.

Abriendo los ojos como vasos… – Armando Uribe

Abriendo los ojos como vasos y tomando el agua dulce
y viviendo en la frescura y en el aire,
llego a existir sin fiebre, humanamente.

Pero en los ojos caen las estrellas
como las horas en la tarde,
y las estrellas sufren en el pozo de la vida,
turbias y melancólicas.

Tú estás viviendo y el alma polvorienta
abraza la pasión de sufrir y la muerte,
y yo amo tanto el alma que a su sombra
deposito el regalo de mi cuerpo.

Amante – Vicente Aleixandre

Lo que yo no quiero
es darte palabras de ensueño,
ni propagar imagen con mis labios
en tu frente, ni con mi beso.
La punta de tu dedo,
con tu uña rosa, para mi gesto
tomo, y, en el aire hecho,
te la devuelvo.
De tu almohada, la gracia y el hueco.
Y el calor de tus ojos, ajenos.
Y la luz de tus pechos
secretos.
Como la luna en primavera,
una ventana
nos da amarilla lumbre. Y un estrecho
latir
parece que refluye a ti de mí.
No es eso. No será. Tu sentido verdadero
me lo ha dado ya el resto,
el bonito secreto,
el graciosillo hoyuelo,
la linda comisura
y el mañanero
desperezo.

Rulfo en la hora de su muerte – Óscar Hahn

Había una luna grande en medio del mundo

Era vieja de muchos años y flaca
Como si le hubieran estirado el cuero

Esta es mi muerte dijo
Si usted viera el gentío de ánimas
Que andan sueltas por la calle

Estoy aquí boca arriba
Pensando en aquel tiempo para borrar mi soledad

Me mataron los murmullos

Y se fue montado en su macho sin mirar hacia atrás
Dejándonos la imagen de la perdición

Él duerme
No lo despierten
No hagan ruido

Duró varias horas luchando con sus pensamientos
Tirándolos al agua negra del río

Y se fue desmoronando
Como un montón de piedras

En la playa nudista del inconsciente -Óscar Hahn

Un hombre está tendido en la playa nudista del
Inconsciente

A esa hora de la noche en que salen dos soles

La parte mujer de hombre corre graciosamente hacia el
Agua
La parte hombre camina en dirección a la orilla

En la playa nudista del inconsciente
Las dos partes se bañan tomadas de la mano

El sol negro se baña en el horizonte
El sol blanco se pone al rojo vivo
La mujer y el hombre hacen el amor hasta el vértigo
Sus cuerpos luchan en la arena fosforescente

Y el firmamento se llena de aerolitos
Que se desplazan a la velocidad de la luz

Nacimiento del fantasma -Óscar Hahn

Entré en la sala de baño
cubierto con la sábana de arriba

Dibujé tu nombre en el espejo
brumoso por el vapor de la ducha

Salí de la sala de baño
y miré nuestra cama vacía

Entonces sopló un viento terrible
y se volaron las líneas de mis manos
las manos de mi cuerpo
y mi cuerpo entero aún tibio de ti

Ahora soy la sábana ambulante
el fantasma recién nacido
que te busca de dormitorio en dormitorio